“Visión nocturna” ayuda a medir temperatura de anillos de Urano

Un grupo de astrónomos obtuvo nuevas imágenes de los anillos de Urano, un planeta distante de nuestro Sistema Solar. Las imágenes fueron captadas por dos grandes observatorios: ALMA y el instrumento europeo Very Large Telescope (VLT). Los astrónomos también pudieron, por primera vez, medir la temperatura de los anillos, y descubrieron que están a casi 200 grados bajo cero.

Cuando tu habitación está en la oscuridad absoluta, no ves nada. Tu cama, tu silla y tu escritorio solo son visibles si reflejan algo de luz, ya sea del Sol o de una lámpara. Pero si usaras lentes de visión nocturna podrías ver en la oscuridad, más o menos como ven las serpientes. Eso se debe a que todos los objetos tienen cierta temperatura, y cada temperatura emite una especie de “luz invisible”: un brillo infrarrojo.

Como el Very Large Telescope tiene cámaras con visión nocturna, es capaz de observar objetos oscuros en el espacio a temperatura ambiente, como las oscuras nubes de polvo. Y esto no lo logra porque el polvo refleje luz visible, sino porque brilla en longitudes de onda infrarrojas. Los objetos aún más fríos generan radiación con menos energía aún, y brillan en longitudes de onda milimétricas. Ese el tipo de radiación que ALMA capta.

Un equipo de astrónomos usó el VLT y ALMA (ambos ubicados en el norte de Chile) para observar el distante planeta Urano. Su objetivo era estudiar la fría atmósfera del planeta en longitudes de onda milimétricas e infrarrojas. Pero se llevaron una gran sorpresa: descubrieron que los anillos del planeta emitían un intenso brillo en esas longitudes de onda. El anillo más alejado de Urano, conocido como Épsilon, resultó ser muy brillante.

A partir del brillo de los anillos, los astrónomos pudieron calcular su temperatura: tan solo 196 grados bajo cero, o solo 77 grados más que el cero absoluto, la temperatura más baja posible en el Universo.

Las nuevas observaciones también revelaron que los anillos de Urano son muy “limpios” y casi no contienen partículas de polvo. De hecho, el anillo Épsilon solo tiene grandes pedazos de roca y hielo, al menos tan grandes como una pelota de golf. Los anillos de los planetas Saturno y Júpiter son muy diferentes, pues contienen muchas partículas de polvo microscópicas. Nadie sabe por qué los anillos de Urano son tan limpios.

Las futuras observaciones del telescopio espacial James Webb podrían ayudar a resolver ese misterio. Este nuevo telescopio, que se lanzará al espacio en 2021, es mucho más grande que el Hubble. Al igual que el VLT, tiene cámaras sensibles con “visión nocturna”.


¿Qué se observó?

Urano, el séptimo planeta de nuestro Sistema Solar, orbita alrededor del Sol una vez cada 84 años, a una distancia promedio de casi 3.000 millones de kilómetros. En 1977, los astrónomos descubrieron que está rodeado de varios anillos delgados y oscuros. Nueve años más tarde, en 1986, la sonda espacial Voyager 2 de la NASA fotografió los anillos de cerca por primera vez. Desde entonces, los astrónomos los han estudiado con el telescopio espacial Hubble y con telescopios terrestres.

¿Quiénes observaron?

Las nuevas observaciones de Urano fueron realizadas por cuatro astrónomos: Edward Molter e Imke de Pater, de la Universidad de California en Berkeley, utilizaron el Very Large Telescope, de Europa; Michael Roman y Leigh Fletcher, de la Universidad de Leicester (Reino Unido), estudiaron Urano con ALMA. Los resultados del estudio se publicaron en la revista The Astronomical Journal.

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