ALMA observa materia que fluye hacia joven estrella

¿Recuerdas la última vez que te subiste a un carrusel en un parque de diversiones? Recordarás que el rápido movimiento giratorio te empujaba hacia fuera, y que habría sido muy difícil desplazarte hasta el centro del carrusel.

Esa misma fuerza centrífuga está presente en el Universo. Y como la materia tiende a ser eyectada cuando gira, el crecimiento de las estrellas recién formadas es un misterio.

Las estrellas se forman a partir de grandes nubes moleculares de polvo y gas. A medida que se contrae debido a la gravedad, la nube se transforma en un disco plano que gira y en cuyo centro de se forma la estrella. Sin embargo, para poder crecer y alcanzar su tamaño final, la estrella tiene que atraer cantidades cada vez mayores de gas del disco giratorio. ¿Pero cómo hace el gas para llegar al centro del disco? Al fin y al cabo, su movimiento giratorio tiende a eyectar el gas hacia el espacio, como cuando el carrusel te empuja hacia fuera.

Los científicos propusieron una explicación. Lo que hicieron fue simular qué pasaría si el disco aún estuviera “alimentándose” del gas de la gran nube molecular, y descubrieron que el disco cobraría una forma de espiral. En los brazos de la espiral, el polvo y el gas son más densos de lo normal. A través de esos brazos, la materia fluiría con más facilidad hacia la estrella ubicada en el centro.

Gracias a su visión extremadamente aguda, ALMA obtuvo una imagen de esa forma en espiral por primera vez, en un disco que gira alrededor de una estrella recién formada. ¡Parece que los científicos tenían razón! Si logran detectar espirales de este tipo alrededor de otras estrellas recién formadas, los astrónomos pueden llegar a entender mucho mejor cómo se forman las estrellas.


¿Qué se observó?

Los astrónomos detectaron una forma en espiral en el gran disco de polvo y gas que rodea una joven estrella ubicada a 1.300 años luz de nosotros, en la constelación de Orión. La estrella tiene casi medio millón de años, con lo cual es muy joven. Su luz no puede ser captada por los telescopios normales debido a que está rodeada de una gran nube molecular llena de polvo. Gracias a observaciones realizadas anteriormente con telescopios infrarrojos, se había descubierto que el disco tiene unos 50.000 millones de kilómetros de diámetro. Tras mapear la tenue radiación submilimétrica de las partículas de polvo del disco, ALMA logró revelar la presencia de unos brazos de espiral más densos de lo normal.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones del disco de la joven estrella con ALMA fueron realizadas por Chin-Fei Lee, del Instituto de Astronomía y Astrofísica Academia Sinica de Taiwán, Zhi-Yun Li, de la Universidad de Virginia, en Charlottesville (EE. UU.), y Neal Turner, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, en Pasadena (California, EE. UU.). Los astrónomos publicaron sus hallazgos en la revista Nature Astronomy.

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