¡Sonríe agujero negro! – ¡Te estamos fotografiando!

Por primera vez en la historia, un equipo de astrónomos tomó una foto de un agujero negro.

Los agujeros negros son regiones del espacio caracterizadas por tener una gravedad extrema. Es tanta la fuerza de gravedad que cualquier cosa que se les acerca es tragada por el agujero negro y nunca más vuelve a salir. Ni siquiera la luz, que viaja a 300.000 kilómetros por segundo, es capaz de escapar a las garras gravitacionales de un agujero negro.

¿Pero cómo es posible, entonces, tomar una foto de algo que no emite luz ni ningún otro tipo de radiación? Resulta que la foto que tomaron los astrónomos no muestra el agujero negro en sí, sino su sombra. El gas caliente que hay cerca del agujero negro emite ondas de radio, y mientras una parte de estas ondas de radio son absorbidas por el agujero negro, el resto sufre apenas una curvatura causada por la fuerte gravedad, y termina logrando escapar y seguir su curso hasta la Tierra.

Los astrónomos ya habían calculado ese efecto y habían predicho la existencia de un anillo ardiente, provocado por la curvatura de la radiación, alrededor de una oscura “sombra”. Según sus cálculos, ese anillo solo sería visible alrededor de agujeros negros lo suficientemente grandes; por eso, se dedicaron a observar dos agujeros negros supermasivos cercanos a nosotros. El primero se conoce como Sagitario A* y se encuentra a unos 26.000 años luz de nosotros, en el centro de nuestro galaxia, la Vía Láctea. El segundo está en el centro de la galaxia M87, a 55 millones de años luz de aquí.

Aun así, no fue fácil obtener la imagen de la sombra del agujero negro. Para verla se necesitaba un telescopio de ondas milimétricas casi tan grande como la Tierra, algo imposible de lograr, desde luego. Para lograrlo, los astrónomos usaron ocho radiobservatorios repartidos por el planeta, entre ellos ALMA, en Chile. Todos observaron el agujero negro al mismo tiempo, en abril de 2017. Luego, los científicos combinaron los resultados de sus observaciones usando una enorme supercomputadora. El resultado fue una imagen tan clara y detallada como la que se podría haber obtenido con un radiotelescopio del tamaño de la Tierra.

La obtención de la imagen del agujero negro supermasivo de M87 marca un hito en la historia de la astronomía. En el futuro, quizás también se logre obtener una imagen de Sagitario A*. Y mientras más radiotelescopios se agreguen a la red (¡quizás incluso con telescopios en el espacio!), más nítidas se volverán las fotos de los agujeros negros. De esa forma, los astrónomos esperan aprender mucho más sobre los agujeros negros y sobre la gravedad en general.

¿Qué se observó?
M87 es una enorme galaxia elíptica situada en el cúmulo de galaxias Virgo, a una distancia de 55 millones de años luz. Al igual que muchas otras, esta galaxia tiene un agujero negro supermasivo en el centro. El agujero negro produce un fino chorro de partículas y energía, observado por primera vez en 1918. Y debido a su intensa gravedad, las estrellas en el centro de M87 se desplazan a velocidades vertiginosas. No obstante, nunca se había logrado observar el agujero negro directamente, y esta fue la primera foto tomada de este monstruo voraz. A partir de la imagen de la sombra y del anillo luminoso, los astrónomos calcularon que este agujero negro es 6.500 millones de veces más masivo que nuestro Sol.

¿Quiénes observaron?
Más de doscientos científicos colaboraron para obtener la imagen del agujero negro. El proyecto (llamado Event Horizon Telescope) es encabezado por Shep Doeleman, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, en Cambridge (Massachusetts, Estados Unidos), y Heino Falcke, de la Universidad Radboud, en Nimega (Países Bajos). Además de ALMA, el equipo usó radiotelescopios ubicados en Estados Unidos, Hawái, México, España, Chile y el Polo Sur. Los astrónomos detallaron sus hallazgos en seis artículos publicados en una edición especial de la revista The Astrophysical Journal Letters.

Revisa esto en el sitio de ALMA