ALMA escruta el corazón de supernova y mapea enorme nube de polvo

Hace 30 años, los astrónomos observaron la explosión de una estrella en una galaxia cercana. Ahora, con ALMA, produjeron imágenes de la enorme nube de polvo provocada por la explosión.

Cuando un edificio se desploma, se genera una gran nube de polvo. Ese fenómeno se debe a que los edificios están hechos de hormigón y ladrillos que terminan pulverizados.

Con las estrellas es distinto, puesto que están hechas de gas caliente. Cuando una estrella explota, el gas es expulsado hacia el espacio. De esa forma, el gas rápidamente se enfría. Posteriormente, los átomos de gas se aglomeran hasta formar moléculas y diminutas partículas de polvo.

En febrero de 1987, los astrónomos observaron una enorme explosión estelar, conocida como supernova 1987A. Sucedió en la Gran Nube de Magallanes, una pequeña galaxia cercana a nuestra Vía Láctea (cerca de 163.000 años luz).

El material dejado por la explosión (el remanente de supernova), que desde entonces se expande, ha sido estudiado en detalle por muchos telescopios. Sin embargo, la mayoría de ellos no puede observar el centro de la explosión.

ALMA, en cambio, gracias a su penetrante visión, pudo estudiar el interior del remanente de supernova. Además, ALMA puede captar la radiación milimétrica emitida por la mayoría de las moléculas. Gracias a eso, el observatorio de 66 antenas pudo estudiar la nube de polvo molecular relativamente fría que se formó en los últimos 30 años.

Así, ALMA detectó moléculas de monóxido de silicio (SiO) y monóxido de carbono (CO), ambas moléculas que también se han encontrado en otros remanentes de supernova. Los astrónomos lograron mapear la distribución de esas moléculas en 3D. También encontraron moléculas de HCO+ y óxido de azufre, que nunca se habían observado antes en un remanente de supernova.

Las nuevas observaciones de ALMA ayudaron a los astrónomos a entender mejor la producción de polvo en el Universo. Asimismo, proporcionaron mucha información sobre las supernovas en general. Esto es particularmente importante porque muchos de los átomos que nos rodean fueron arrojados al espacio por estas enormes explosiones estelares.

Quién sabe si un día las moléculas y partículas de polvo observadas por ALMA en la supernova 1987A terminan formando otros planetas y organismos vivos.


¿Qué se observó?

La supernova 1987A es el resultado de la explosión de una estrella masiva de la Gran Nube de Magallanes, una pequeña galaxia cercana a nuestra Vía Láctea. Fue descubierta el 24 de febrero de 1987 por astrónomos radicados en Chile. En realidad, la explosión ocurrió hace mucho tiempo, puesto que la luz de la supernova tardó unos 163.000 años para llegar hasta la Tierra. Durante los últimos 30 años, la supernova ha sido observada prácticamente por todos los telescopio terrestres y espaciales, incluso el telescopio espacial Hubble. Es la supernova más estudiada de todas.

¿Quiénes observaron?

La nube de polvo en el centro de la supernova fue observada con ALMA por un numeroso grupo internacional de astrónomos dirigido por F. J. Abellán, de la Universidad de Niza (Francia), y Rémy Indebetouw, de la Universidad de Virginia (EE. UU.). Los resultados se publicaron en dos artículos científicos: uno en The Astrophysical Journal y otro en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

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