Enorme estrella bebé también tiene chorros que giran

Esta es la historia del nacimiento de una estrella masiva. Todo empieza con una enorme nube de polvo y gas. La nube se contrae por efecto de su propia gravedad. Se va volviendo cada vez más pequeña y densa. Al mismo tiempo, va girando cada vez más rápido. Debido a la rotación, la nube empieza a achatarse para formar un disco, y el gas en el centro de la nube colapsa hasta formar una estrella. Mientras tanto, se generan dos chorros de gas caliente que fluyen hacia el espacio en direcciones opuestas. Estos chorros están alineados con el eje de rotación de la estrella recién nacida y son perpendiculares al disco.

Los astrónomos han visto muchas protoestrellas como esta, que escupen chorros de gas y están rodeadas por un disco que gira. Pero hay un problema: a medida que se contrae y se achica, la nube de gas debería girar cada vez más rápido, y aun así la mayoría de las estrellas termina girando más lento. La pregunta, entonces, es: ¿qué pasa con toda la energía giratoria?

Gracias a ALMA, un equipo de astrónomos puede haber encontrado la respuesta tras estudiar una estrella masiva muy joven situada en la nebulosa de Orión. ALMA tiene una visión lo suficientemente poderosa como para estudiar los chorros de la estrella en detalle. Así, ALMA descubrió que los chorros también giran. Es más: los chorros giran en el mismo sentido que el disco. Al parecer, gran parte de la energía giratoria se traspasa a los chorros, lo cual explicaría por qué la estrella recién nacida termina girando más lento.

Las nuevas observaciones de ALMA también revelaron que los chorros son más o menos huecos, un poco como una manguera, y que no se originan donde está la estrella, sino en la superficie externa del disco que se contrae. Esto es un indicio de que los chorros son generados por fuerzas magnéticas y fuerzas centrífugas. (Como su nombre lo indica, la fuerza centrífuga es aquella que hace que la ropa se pegue a las paredes de la lavadora cuando el tambor gira rápidamente durante el centrifugado.)

Otros astrónomos también encontraron indicios de movimientos giratorios en los chorros de una estrella menos masiva. De esto se desprende que todas las estrellas jóvenes, independientemente de su tamaño, tienen chorros que giran. Los nuevos hallazgos ayudarán a los astrónomos a entender mejor el nacimiento de las estrellas, tanto las enanas como las gigantes.

¿Qué se observó?

La joven estrella masiva estudiada por ALMA se conoce como Orión KL Fuente I y se encuentra en la famosa nebulosa de Orión, una enorme incubadora de estrellas ubicada a 1.400 años luz de la Tierra. La estrella probablemente terminará teniendo una masa varias veces superior a la de nuestro Sol. Por ahora, todavía está rodeada por un denso disco de polvo y gas que se contrae. Como el disco se ve casi de perfil desde la Tierra, ALMA pudo estudiar los dos chorros de gas perpendiculares en detalle.

¿Quiénes observaron?

La estrella bebé masiva Orión KL Fuente I fue observada por el astrónomo japonés Tomoya Hirota, quien se desempeña como profesor asistente de proyecto en el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ). Tomoya trabajó con colegas de Japón, Corea y Países Bajos. El equipo publicó sus hallazgos en la revista científica Nature Astronomy.

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