ALMA encuentra estrellas recién nacidas cerca de agujero negro de la Vía Láctea

Construir un castillo de naipes al aire libre durante un huracán parece ser casi imposible. Igualmente, difícil debería ser para una estrella poder formarse en un entorno turbulento. Sin embargo, ALMA encontró 11 estrellas bebé extremadamente cerca del agujero negro presente en el centro de nuestra Vía Láctea.

Las estrellas se forman en nubes de polvo y gas que se contraen bajo el efecto de su propia gravedad. Con el tiempo, en el centro de la nube se forma una estrella. Lo raro es que eso suceda si la nube es destrozada antes.

El agujero negro en el centro de nuestra Vía Láctea es muy masivo: tiene 4 millones de veces la masa de nuestro Sol. Por eso, tiene una gravedad extremadamente fuerte que estira y rompe las nubes de gas cercanas. Por lo demás, cualquier material que cae dentro del agujero negro se vuelve muy caliente y empieza a emitir luz ultravioleta y rayos X. La radiación resultante también daña las nubes de polvo y gas.

No obstante, hace algunos años un grupo de astrónomos descubrió varias estrellas cerca del agujero negro que tenían solo 6 millones de años, es decir, eran bastante jóvenes. Esto era un indicio de que quizás las nubes de polvo y gas más masivas podían aguantar las embestidas del agujero negro.

Ahora, ALMA trajo una sorpresa aún mayor, al encontrar 11 estrellas de baja masa a tan solo 3 años luz del agujero negro supermasivo. Para sorpresa de todos, son estrellas extremadamente jóvenes, de tan solo 6.000 años. Estas estrellas tan pequeñas se forman en aglomeraciones de polvo y gas más pequeñas, y cuesta entender cómo una nube tan pequeña logra sobrevivir tan cerca del agujero negro.

De alguna forma, las nubes de baja masa donde se originaron deben haber empezado a contraerse y colapsar a pesar de la fuerza gravitacional y la intensa radiación del agujero negro. Es posible que las nubes hayan sido comprimidas por la turbulencia, o bien por otras nubes de gas que chocaron contra ellas a gran velocidad.

Aún no se sabe si las estrellas recién nacidas también tendrán planetas, aunque de tenerlos, no podrán albergar vida debido a la radiación mortal emanada del agujero negro. Por suerte, nuestra Tierra está a una distancia segura: cerca de 27.000 años luz.


¿Qué se observó?

El agujero negro en el centro de nuestra Vía Láctea se conoce como Sagitario A*, y tiene una masa equivalente a 4 millones de veces la masa de nuestro Sol. Sagitario A* se encuentra a 27.000 años luz de nosotros, en el abarrotado centro de nuestro galaxia. Los telescopios ópticos no pueden observar esa área porque está oscurecida por nubes de polvo que absorben la luz. ALMA, sin embargo, puede captar las radiaciones milimétricas y submilimétricas que atraviesan estas nubes. Gracias a su alta sensibilidad y su vista aguda, ALMA detectó 11 protoestrellas de baja masa. Las estrellas recién nacidas arrojan chorros de gas en dos direcciones opuestas, y ALMA detectó la radiación milimétrica de las moléculas de monóxido de carbono de esos chorros.

¿Quiénes observaron?

El hallazgo de las 11 protoestrellas de baja masa fue realizado por un equipo de astrónomos estadounidenses y australianos encabezado por Farhad Yusef-Zadeh. Farhad es profesor de astronomía en la Northwestern University, en Evanston (Illinois, EE. UU.), y lleva más de 30 años estudiando el agujero negro supermasivo que habita el centro de la Vía Láctea. El nuevo hallazgo se publicó en la revista sobre astronomía profesional The Astrophysical Journal Letters.

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