Imagínate que vives en una mansión, con muchas familias, cada una con muchos hijos. Cada tanto nace un bebé y todos se enteran. Y te preguntas cómo serán esos nacimientos en las casas vecinas. Solo que la mansión más cercana está a muchos kilómetros de distancia y las casas de tu vecindario son todas pequeñas. En cada una de ellas vive una sola familia y no hay nada muy interesante que contar.

Esa es más o menos la situación de los astrónomos que tratan de estudiar los procesos de formación de estrellas en otras galaxias. Sabemos cómo nacieron las estrellas de nuestra Vía Láctea, pero poco sabemos sobre las demás galaxias. Y es difícil saber, porque las más grandes están muy lejos y las más cercanas son tan pequeñas que no producen muchas estrellas. Es difícil detectar alguna actividad interesante en ellas. Pero gracias a la aguda visión de ALMA, los astrónomos ahora lograron estudiar con lujo de detalles unas pequeñas zonas de formación estelar en una galaxia enana cercana. Se trata de la galaxia NGC 6822, mucho más pequeña y menos masiva que la nuestra. Si comparáramos la Vía Láctea con un adulto de 100 kilos, NGC 6822 tendría el tamaño de un gatito recién nacido de unos 200 gramos. Lo curioso es que el proceso de formación estelar no es muy diferente en esta pequeña galaxia.

Desde luego, el número de estrellas que nacen en esta galaxia enana es mucho menor, porque sus incubadoras (las nubes de gas donde se forman las nuevas estrellas) son mucho más pequeñas. En las zonas más frías y densas de estas nubes se forjan moléculas, al igual que en nuestra Vía Láctea. Y ALMA logra captar la radiación submilimétrica y milimétrica emitida por estas moléculas.

Los densos núcleos de gas molecular frío de NGC 6822 resultaron ser mucho más pequeños que los núcleos similares presentes en la Vía Láctea. Aun así, las moléculas se desplazan de forma muy similar y a velocidades muy parecidas. De esto se desprende que el proceso de formación de estrellas nuevas en las galaxias enanas es similar y tarda el mismo tiempo que en la Vía Láctea. Las grandes galaxias como la Vía Láctea y Andrómeda se formaron mediante la fusión de objetos más pequeños como NGC 6822. Al saber cómo se forman las estrellas en las galaxias enanas, los astrónomos ahora también pueden entender mejor ese proceso en las galaxias más grandes, pese a no poder observarlas en detalle.


¿Qué se observó? NGC 6822 es una pequeña galaxia de forma irregular situada en el Grupo Local —el grupo compuesto de algunas docenas de galaxias del que forman parte nuestra Vía Láctea y Andrómeda—. La galaxia enana fue descubierta en 1884 por el astrónomo estadounidense Edward Barnard, de ahí que a veces se la llame galaxia de Barnard. Se encuentra en la constelación de Sagitario, el Arquero, a unos 1,5 millones de años luz de nosotros.

¿Quiénes observaron? Las observaciones de NGC 6822 con ALMA fueron realizadas por un grupo de astrónomos encabezado por Andreas Schruba. Andreas es un astrónomo del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre de Alemania. Esta observación la llevó a cabo con colegas de Alemania, Estados Unidos, Países Bajos y Sudáfrica. El equipo publicó sus hallazgos en la revista de astronomía profesional The Astrophysical Journal.