Si aguantas la respiración por demasiado tiempo, te mueres. Tu cuerpo necesita el oxígeno que hay en el aire. Sin oxígeno, no puedes sobrevivir. Por eso los buzos usan tubos de oxígeno, ya que bajo el agua no hay aire para respirar.

En el observatorio ALMA es difícil respirar normalmente. Las 66 antenas de ALMA se encuentran en el llano Chajnantor, a 5.000 metros sobre el nivel del mar. A esa altura el aire es muy escaso, por lo que es ideal para captar las ondas milimétricas del Universo. Sin embargo, es malo para los seres humanos, pues significa que hay solo la mitad de la cantidad normal de oxígeno.

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Si tu cuerpo no recibe la cantidad suficiente de oxígeno, te pueden pasar cosas extrañas. Primero, te cansas muy rápido. Incluso caminar algunos cientos de metros te deja exhausto. Y se vuelve simplemente imposible correr o acarrear cosas pesadas. Con solo arrodillarte, levantarte o girar tu cabeza muy rápido te mareas. Puedes tener jaquecas terribles o sentir náuseas; peor aún, puedes llegar a vomitar. También se te hace difícil concentrarte en cualquier cosa. Te cuesta pensar con claridad, tu caligrafía se pone confusa y empiezas a decir cosas sin sentido. Todo a causa de la falta de oxígeno.

Y eso no es todo. Como es un lugar muy alto, siempre hace mucho frío. A veces las temperaturas caen muy por debajo de los cero grados. A veces hay vientos extremadamente fuertes, y como prácticamente no hay atmósfera para protegerte, corres el riesgo de quemarte gravemente con el Sol.

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Con razón nadie vive en el llano de Chajnantor. Obviamente, a veces los ingenieros y técnicos tienen que pasar tiempo allí, pero todos se van algún momento. Por la noche, las antenas de ALMA se quedan solas con las estrellas.

¿Dónde viven, pues, los astrónomos de ALMA? Se quedan en el campamento, conocido oficialmente como OSF, la sigla en inglés de Centro de Apoyo a las Operaciones. El OSF se encuentra a unos 2.900 metros de altura, donde hay oxígeno suficiente para respirar. Muy pronto habrá un verdadero hotel para todos allí.

La sala de control del observatorio ALMA también se encuentra en el OSF. Además, hay oficinas, talleres, laboratorios y un restaurante. Allí también se montaron todas las antenas del observatorio antes de llevarlas al llano de Chajnantor.

¿Pero quieres saber la verdad? Los astrónomos que observan con ALMA se quedan en casa. No necesitan viajar hasta Chile, ¡ya que reciben los resultados de sus observaciones directamente por correo electrónico!