¿Te has dado cuenta de que los bebés recién nacidos comen sin parar? Quizá por eso crecen tan rápido. De hecho, en Taiwán hay una canción de cuna que dice “mi bebé crece una pulgada cada noche”. Las estrellas se forman a partir de grandes nubes de polvo y gas presentes en el espacio. Es decir, en vez de leche, se alimentan de gas. Generalmente crecen en grupos.

Pero hay un misterio en torno al crecimiento de las estrellas bebé. Algunas estrellas más grandes se niegan a seguir alimentándose una vez que alcanzan determinada masa, fenómeno que ocurre cuando su entorno cambia. Es similar a lo que pasa cuando un niño no tiene hambre y rechaza la comida. En ese caso, la mamá suele preocuparse y se pregunta qué le pasa a su hijo. A los astrónomos les pasa un poco lo mismo: quieren saber de qué forma las leyes naturales controlan el crecimiento de las estrellas bebés y esperan ver cómo las nubes moleculares que las albergan las obligan a alimentarse.

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Por el momento sabemos que durante su etapa inicial de formación estelar las nubes de gas tienen una estructura suelta y mullida, y que con el tiempo los cúmulos de gas empiezan a formar tiras de gas compuestas de nubes moleculares. Estas nubes distribuyen material que alimenta a las estrellas. Como si fueran delgados tubos apenas perceptibles, crean canales secretos para que el material presente en las extremidades de las nubes pueda fluir hacia el centro. Una vez que las estrellas más grandes terminan de formarse se producen enormes vientos estelares que barren los restos de las nubes de gas y limpian todo el entorno. Aquí puedes ver una simulación numérica realizada por Jim Dale donde se muestra ese fenómeno. ¡Veamos cómo se forman esas tiras!

Desafortunadamente, las simulaciones numéricas tienen una utilidad limitada cuando se trata de mostrarnos la realidad. Ahí es donde entra en juego ALMA para mostrarnos estas regiones en detalle.

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La gente lleva mucho tiempo preguntándose qué sucede realmente en esas densas áreas centrales donde los materiales se encuentran sumamente abarrotados. Ahora, por primera vez, se detectaron pequeños brazos en espiral de apenas un año luz de extensión. ¡Gracias a ALMA! Para sorpresa de muchos, las imágenes más recientes obtenidas muestran claramente estos diminutos brazos de gas. ¿Ves lo que sucede? Algunos núcleos de las nubes de gas son aplastados por su propia gravedad y terminan colapsando hasta formas estrellas.

Además de observar en gran detalle, ALMA también puede ayudar a predecir si estos núcleos de gas llegarán a formar estrellas o no. De no lograrlo, terminan siendo barridos por los vientos estelares. La buena noticia es que sí, ¡todos lo lograrán!


¿Qué se descubrió?
Los científicos usaron ALMA para observar, en la constelación de la Serpiente, un cúmulo de densos núcleos de nubes que pronto se convertirán en estrellas. ¿Sabes por qué es tan difícil hacer estos hallazgos? Pues las estrellas más grandes generalmente crecen rápido, viven poco y no son muy abundantes. Incluso las estrellas grandes más cercanas a nosotros están muy lejos. Y observarlas en detalle es todo un desafío: se necesita bastante paciencia y un estudio cuidadoso para hacer hallazgos como este.

¿Quién hizo el hallazgo?
El equipo taiwanés que develó los secretos del crecimiento de las grandes estrellas está encabezado por el Dr. Hauyu Liu, quien trabaja en el Instituto de Astronomía y Astrofísica Academia Sinica de Taiwán. ¿Recuerdas que muchas estrellas crecen junto con varios hermanos? El próximo desafío que se ha impuesto el Dr. Liu es calcular exactamente cuántas estrellas hay en el grupo. Para lograr esta hazaña tendrá que observar los cúmulos en mayor detalle. En su próximo estudio el Dr. Liu espera poder responder esta pregunta: ¿todos los diminutos núcleos de gas sucumben ante la fuerza aplastante de la gravedad y terminan formando estrellas, o este caso es único en el Universo?