Los agujeros negros son peligrosos. Tienen tanta gravedad que atraen cualquier objeto que se les acerque demasiado. Y cuando algo cae dentro de un agujero negro, nunca más vuelve a salir. Por suerte, todos los agujeros negros del Universo están muy lejos de nosotros, así que no debemos preocuparnos por ellos.

¿Pero sabías que los agujeros negros también eyectan materia hacia fuera? La mayoría tiene dos chorros de gas caliente que fluyen hacia el espacio en dirección opuesta. Obviamente, el gas no proviene del agujero negro, pues sabemos que nada puede escapar de sus garras. Lo que sucede es que el gas es expulsado hacia el espacio justo antes de caer en el agujero.

Nadie sabe exactamente por qué sucede esto. Al fin y al cabo, es difícil imaginarse qué fuerza puede ser lo suficientemente grande como para desafiar la intensa gravedad de un agujero negro. Los astrónomos siempre han pensado que la explicación podría estar en la existencia de fuertes campos magnéticos. Ahora, gracias a ALMA, tienen datos que respaldan su teoría.

ALMA observó un agujero negro supermasivo situado en el núcleo de una galaxia muy distante, y descubrió que la radiación submilimétrica de estos chorros estaba polarizada. La polarización significa que las ondas submilimétricas tienen una dirección preferida. Esto permitió a los astrónomos medir el campo magnético.

Para entender qué es la radiación polarizada, imagina que sujetas una cuerda por un extremo y un amigo tuyo la sujeta por el otro. Si la sacudes, verás que empiezan a formarse ondas como las que se forman en un charco. Si la sacudes de arriba hacia abajo, haces ondas verticales. Si la sacudes hacia los lados, generas ondas horizontales. La luz (o radiación submilimétrica) también consiste en ondas.

Estas ondas pueden formarse en todas las direcciones posibles: verticales, horizontales y todos los sentidos intermedios. Ahora bien, si la luz está polarizada, las ondas se forman en una dirección determinada, al igual que la cuerda cuando la sacudes en un sentido específico.

Los científicos saben que el comportamiento de la luz polarizada es influenciado por los campos magnéticos, que generan una rotación del ángulo de polarización. En otras palabras, el sentido habitual de las ondas cambia. Al medir esta rotación en diferentes longitudes de onda, los astrónomos pudieron deducir la intensidad del campo magnético presente en las cercanías de este distante agujero negro.

Es la primera vez en la historia que se logra medir campos magnéticos tan cerca de un agujero negro supermasivo. Las mediciones revelaron que este campo es decenas o quizá cientos de veces más intenso que el campo magnético que se genera en la superficie de la Tierra.

Sin bien el origen exacto de los chorros emanados de los agujeros negros sigue siendo un misterio, las nuevas mediciones hechas con ALMA respaldan la teoría según la cual los campos magnéticos son responsables por ese fenómeno.


¿Qué se observó?
El agujero negro supermasivo estudiado con ALMA se encuentra en el núcleo de una galaxia muy distante conocida como PKS 1830-211, situada a miles de millones de años luz de nosotros en dirección de la constelación de Sagitario, el Arquero. De hecho, está tan lejos que ALMA tendría dificultades para observarla si no fuera porque sus emisiones submilimétricas son amplificadas por la gravedad de una galaxia más cercana, situada entre la Tierra y PKS 1830-211.
¿Quiénes observaron?
Las mediciones de la polarización de PKS 1830-211 fueron realizadas por Iván Martí-Vidal, Sebastian Muller, Wouter Vlemmings, Cathy Horellou y Susanne Aalto, quienes trabajan en la Chalmers University of Technology en Gotemburgo (Suecia), que opera el radiobservatorio Onsala Space Observatory al sur de Gotemburgo. Los resultados de este estudio se publicaron en la edición del 17 de abril de la revista Science.