“Pavos reales” incubadores de estrellas revelan indicios de interacción de galaxias

Las dos imágenes que ves aquí parecen dos hermosos pavos reales, ¿no crees?

Eso es lo que parece, pero en realidad se trata de dos enormes nubes de gas observadas en una galaxia cercana. Las “plumas” son largos filamentos de gas. De acuerdo con los hallazgos realizados durante observaciones recientes de ALMA, en las profundidades de ambas nubes el gas se comprimió hasta formar varias estrellas muy masivas.

Las estrellas de baja masa como nuestro Sol se forman a partir de enormes nubes de polvo y gas, pero los astrónomos aún no saben muy bien cómo se forman las estrellas muy masivas. Para que surja una estrella 10 veces más masiva que nuestro Sol, se tiene que comprimir mucho gas en una zona muy pequeña. Es algo muy difícil de lograr, puesto que el gas se calentaría y volvería a expandirse.

Estos dos “pavos reales” nos proporcionan una pista para resolver el problema: la existencia de los filamentos demuestra que las nubes han sido sometidas a grandes perturbaciones y, debido a eso, partes de ellas se volvieron muy densas. Lo suficientemente densas como para empezar a formar estrellas masivas.

Cabe preguntarse ahora qué fenómeno hizo que se revolvieran tanto las nubes. Los astrónomos creen que fue la interacción entre dos pequeñas galaxias: las Nubes de Magallanes. En el hemisferio sur se pueden ver estas dos galaxias como unas tenues manchas luminosas en el cielo.

Los dos “pavos reales” se encuentran dentro de la Gran Nube de Magallanes. Hoy, la Gran y la Pequeña Nube de Magallanes están bastante alejadas una de la otra, pero hace unos 200 millones de años prácticamente se rozaron.

Durante ese breve encuentro, la Pequeña Nube de Magallanes se vio despojada de parte de su gas de hidrógeno, que fluyó hacia la Gran Nube de Magallanes y entró en colisión con el gas de esta última. Esta colisión debe haber generado las caóticas estructuras filamentosas que dieron origen a las estrellas masivas.

De esa forma, las nuevas observaciones de ALMA revelaron el posible vínculo entre las interacciones galácticas y la formación de mastodontes estelares.

Te preguntarás a qué corresponden los hermosos colores que ves en las imágenes de ALMA. Desafortunadamente, no son reales, sino que se usan para representar variaciones en la composición y la velocidad de desplazamiento del gas.


¿Qué se observó?

Las dos zonas observadas por ALMA forman parte de una gran incubadora de estrellas conocida como N159, ubicada en la Gran Nube de Magallanes, a unos 167.000 años luz de nosotros. La de la izquierda se conoce como nebulosa N159E-Papillon y la de la derecha, como N159W Sur. La distancia entre ambas es de unos 150 años luz. Aun así, tienen estructuras muy similares y ambas contienen numerosas estrellas masivas de edad similar. Por eso, los astrónomos creen que pueden ser el resultado de un mismo fenómeno: el encuentro entre la Gran y la Pequeña Nube de Magallanes, hace unos 200 millones de años.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones de los dos “pavos reales” en la Gran Nube de Magallanes con ALMA fueron realizadas por un numeroso equipo internacional de astrónomos encabezado por Yasuo Fukui, de la Universidad de Nagoya, y Kazuki Tokuda, de la Universidad de la Prefectura de Osaka, ambas de Japón. Yasuo y Kazuki trabajaron en colaboración con colegas de Japón, Estados Unidos, Francia y Alemania. Sus hallazgos se publicaron en dos artículos (uno para cada “pavo real”) en la revista The Astrophysical Journal.

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