En algunos países nacen más bebés que en otros. Lo mismo pasa en las galaxias: algunas dan nacimiento a muchas más estrellas que otras. Los astrónomos estudiaron seis galaxias con brotes de formación estelar usando el Observatorio ALMA. Alrededor de cinco de ellas, encontraron grandes cantidades de gas frío y turbulento.

Cuando decimos que es turbulento, es porque los átomos de gas no se desplazan en forma continua y fluida como los autos en una autopista, sino a distintas velocidades y en muchas direcciones, un poco como si juntáramos un montón de peatones, ciclistas y autos en una gran plaza sin demarcaciones ni semáforos.

Esa turbulencia puede propiciar la aparición de nuevas estrellas y mantener una elevada tasa de nacimiento estelar (varias docenas de estrellas por año) durante un período muy largo, a saber, decenas de millones de años. Si estas galaxias no recibieran un flujo constante de gas molecular frío, la producción de estrellas no podría durar tanto tiempo.

Y como están tan lejos, su gas frío y turbulento es invisible para los telescopios normales. Por eso, los astrónomos usaron un truco para detectar el gas con ALMA: midieron la radiación milimétrica producida por las moléculas de hidruro de carbono (CH+), compuestas por un átomo de carbono (C) y el núcleo de un átomo de hidrógeno (H). Para formarlas se necesita mucha energía, de ahí que solo existan en zonas muy turbulentas.

170829_a_es

Es un poco como determinar la ubicación de un huracán invisible mapeando la distribución de los desechos de los edificios destruidos: solo encontraríamos grandes cantidades de desechos en lugares donde hay grandes huracanes.

La pregunta es: ¿de dónde viene el gas presente en estas turbulentas áreas? Probablemente de dos fuentes: una parte fue arrojada al espacio por las zonas incubadoras de estrellas que se encuentran activas en el núcleo de la galaxia, y ahora vuelve a fluir hacia ella, y el resto puede provenir de otra galaxia que entró en colisión y se fusionó con la galaxia que presenta brotes de formación estelar.


¿Qué se observó?
Se usó ALMA para estudiar seis lejanas galaxias con brotes de formación estelar. Son galaxias relativamente pequeñas de entre 10.700 millones y 11.300 millones de años luz de extensión. Una de ellas es conocida como la Pestaña Cósmica. Es una galaxia con una curiosa forma ubicada en la constelación de Acuario, el Portador de Agua. Alrededor de estas galaxias, ALMA detectó grandes cantidades de gas frío y turbulento que se extienden por unos 30.000 años luz.

¿Quiénes observaron?

El equipo que hizo el hallazgo estuvo encabezado por Edith Falgarone, astrónoma del Observatorio de París, en Francia. Para realizar estas observaciones, Edith trabajó con colegas de Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. Los resultados del estudio se publicaron el 24 de agosto de 2017 en el semanario científico Nature.