¿Sabes esos estirones que experimetan los adolescentes? ¿Esos que los obligan a comprarse ropa o zapatos nuevos porque crecen demasiado rápido? Pues lo mismo les pasa a las estrellas jóvenes. Tras comparar nuevas observaciones de ALMA con mediciones más antiguas realizadas en otro observatorio, los astrónomos descubrieron que una protoestrella masiva había experimentado un tremendo estirón en los últimos años.

Las estrellas se forman en nubes cósmicas de gas y polvo, en un proceso que podría tardar cientos de miles de años. Durante ese período, el gas de la nube circundante sigue fluyendo hacia la protoestrella. Pero aparentemente, la estrella no crece siempre al mismo ritmo, sino por estirones.

En 2008 se observó una protoestrella masiva de la nebulosa Pata de Gato (una enorme incubadora de estrellas) con el Submillimeter Array, situado en Hawái. En ese entonces, ALMA no existía, siendo el SMA un precursor relativamente pequeño. En 2015 y 2016 los astrónomos pudieron observar la misma protoestrella con ALMA, y para su sorpresa se había vuelto cuatro veces más brillante en el espectro submilimétrico.

ALMA no puede ver la protoestrella en sí, sino la radiación submilimétrica emitida por la nube de polvo y gas circundante. Aparentemente, el polvo se había calentado considerablemente entre 2008 y 2015. La única explicación posible es que la protoestrella se haya vuelto cien veces más luminosa.

Los astrónomos creen que una gran nube de gas fluyó hacia la joven estrella y terminó en sus discos de acreción —la cinta de material que gira alrededor de la estrella—. Entonces, una vez que se acumuló demasiado gas en el disco, se produjo una suerte de avalancha que llevó todo este material hasta la superficie de la estrella.

Las observaciones realizadas con un radiotelescopio de una sola antena en Sudáfrica avalan esta teoría. A comienzos de 2015, el radiotelescopio de Hartebeesthoek observó un brote de ondas de radio cortas en esa zona, que es exactamente lo que debería verse cuando una protoestrella experimenta un estirón.

A través de la observación de estos eventos, los astrónomos esperan entender mejor los procesos de nacimiento de los planetas y estrellas. La protoestrella de la nebulosa Pata de Gato bien podría experimentar otro estirón en los próximos años. Por suerte no tendrá que preocuparse de cambiar de ropa ni de zapatos.


 

¿Qué se observó?

La protoestrella observada con ALMA es parte de un pequeño grupo de estrellas bebés que viven dentro de una nube de polvo y gas. Es conocida como NGC6334I y se encuentra en la nebulosa Pata de Gato. En las fotografías del cielo nocturno, esta incubadora de estrellas tiene la forma de una huella felina, de ahí su divertido nombre. La nebulosa Pata de Gato es similar a la conocida nebulosa de Orión, pero está mucho más lejos, a 5.500 año luz, en la constelación de Escorpio, el escorpión.

¿Quiénes observaron?

En 2008, Todd Hunter, del Observatorio Radioastronómico Nacional de Estados Unidos de Estados Unidos, ya había observado la protoestrella de la nebulosa Pata de Gato con el Submillimeter Array en Mauna Kea, un volcán inactivo de la Gran Isla de Hawái. En 2015 y 2016, Todd volvió a observar NGC6334I con ALMA. Para relatar su hallazgo en un artículo publicado en The Astrophysical Journal Letters, Todd trabajó con muchos otros astrónomos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Sudáfrica y Nigeria.