Por más que griten y lloren, los bebés humanos no tienen fuerza suficiente para destrozar su cuna. Las estrellas, en cambio, tienen mucha más fuerza. Sucede que los astrónomos descubrieron una incubadora de estrellas parcialmente destruida por sus propios habitantes. Aparentemente, el nacimiento de una estrella puede ser un fenómeno explosivo.

Por lo general, las estrellas se forman en grupos, dentro de nubes de polvo y gas, donde forman verdaderos enjambres, como las abejas de una colmena. Como están tan cerca unas de otras, a veces se producen roces o incluso colisiones. Y cuando dos estrellas chocan, se produce un cataclismo.

El observatorio ALMA produjo imágenes de un encuentro estelar de este tipo ocurrido en la constelación de Orión hace unos 500 años, en el siglo XVI. El acontecimiento tiene el aspecto de un espectáculo de fuegos artificiales. Pero lo cierto es que ningún fuego artificial se compara con esta explosión cósmica.

A causa de la colisión estelar, parte de la nube incubadora quedó destrozada. La imagen de ALMA revela unos enormes filamentos de polvo y gas, de aproximadamente un año luz de largo, que se extienden por el espacio a una velocidad increíble de 150 kilómetros por segundo.

A partir de estas observaciones los astrónomos dedujeron que la explosión produjo tanta energía como la que emite el Sol en 10 millones de años. ¡Así de fuertes son estos bebés!

Los resultados de estas observaciones permitirán a los astrónomos entender mejor las primeras etapas de vida de las estrellas. Podría ser que las explosiones como esta ayuden a despejar completamente la nube de polvo y gas a partir de la cual se forman las estrellas.


 

¿Qué se observó?

La explosión observada por ALMA se produjo en la nube molecular de Orión (OMC-1). OMC-1 es un área gigante hecha de polvo y gas fríos en la constelación de Orión, a unos 1.500 años luz de la Tierra. Es una de las fábricas de estrellas gigantes más cercanas a nosotros, situada en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Los telescopios ópticos no pueden ver más que polvo en esa zona, pero con sus ojos de ondas milimétricas ALMA logra atravesar el polvo y observar lo que ocurre dentro de la incubadora de estrellas.

¿Quiénes observaron?

La poderosa explosión ocurrida en OMC-1 fue estudiada en gran detalle por un grupo de astrónomos encabezado por John Bally, de la Universidad de Colorado (Boulder, EE. UU.). John es experto en nacimiento de estrellas y planetas. Antes de estas observaciones, John había estudiado esta incubadora de estrellas con otros grandes observatorios, como el telescopio Gemini Sur, también ubicado en Chile. Para realizar las observaciones de ALMA, John trabajó junto con colegas de Estados Unidos, México y Alemania. El equipo publicó sus hallazgos en la revista científica The Astrophysical Journal.