Nadie sabe cómo empezó la vida en la Tierra, pero un nuevo hallazgo de ALMA puede ayudar a explicar ese misterio. ALMA estudió un grupo de estrellas recién nacidas envueltas en capas de polvo y gas (el material a partir del cual se formaron). Estas jóvenes protoestrellas se parecen mucho a nuestro Sol cuando era muy joven.

ALMA ya había observado este pequeño grupo de protoestrellas hace cinco años. En ese entonces, los astrónomos habían detectado la presencia de moléculas de azúcar cerca de las estrellas. No es el azúcar que usamos para endulzar el café o el té, sino unas moléculas complejas de carbono, hidrógeno y oxígeno. En la época, ya había sido un hallazgo sorprendente.

Ahora, dos equipos de astrónomos descubrieron otro componente complejo en las bolsas de polvo que envuelven estas estrellas: una sustancia muy tóxica llamada isocianato de metilo. Pero también es una molécula que desempeñó un papel importante en la aparición de la vida, puesto que contribuye para la producción de aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas.

Mediante experimentos de laboratorio se demostró cómo las moléculas de isocianato de metilo pueden formarse en el espacio. Estas moléculas son producidas por reacciones químicas en las superficies congeladas de partículas de polvo muy frías, a casi 260 grados Celsius bajo cero.

Se cree que en la nube de polvo y gas en la que se formó el Sol, hace 4.600 millones de años, se produjeron las mismas reacciones químicas. Así, los nuevos hallazgos de ALMA apuntan a que los principales componentes básicos de la vida ya existían antes de que la Tierra terminara de formarse.


 

¿Qué se observó?

El pequeño grupo de protoestrellas estudiado por ALMA se conoce como IRAS 16293-2422. Gracias al satélite estadounidense-neerlandés IRAS (Infra-Red Astronomical Satellite, por su sigla inglés), se sabía que era una fuente de radiación infrarroja. Este sistema estelar múltiple forma parte del complejo Rho Ophiuchi, una gran incubadora de estrellas situada a unos 400 año luz de nosotros, en la constelación de Ofiuco, el Serpentario. Las estrellas de esta nube tienen menos de un millón de años de edad.

¿Quiénes observaron?

El hallazgo del isocianato de metilo lo hicieron dos equipos distintos de astrónomos, uno dirigido por el astrónomo español Rafael Martín-Doménech y su colega italiano Victor Rivilla y el otro, por Niels Ligterink, de Países Bajos, y Audrey Coutens, de Gran Bretaña. En la Universidad de Leiden, en Países Bajos, Niels y sus colegas realizaron experimentos de laboratorio para entender la formación de las moléculas complejas. Ambos equipos publicaron sus resultados en la revista británica de astronomía profesional Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.