Cuando todavía era joven, hace miles de millones de años, nuestra galaxia, la Vía Láctea, era más pequeña y caótica que ahora. También contenía grandes cantidades de gas molecular frío (el material a partir del cual se forman las estrellas). Al menos esa es la conclusión que sacaron los astrónomos tras hacer nuevas observaciones con ALMA.
Obviamente, ALMA no puede ver cómo era la Vía Láctea hace unos 8.000 a 10.000 millones de años. Pero al igual que otros grandes telescopios, ALMA es una especie de máquina del tiempo: mientras más lejos observa en el espacio, más retrocede en el tiempo. Eso, porque la luz de los objetos muy distantes tardan miles de millones de años en alcanzar la Tierra.

Y ahora ALMA estudió cuatro galaxias ubicadas a unos 9.000 millones de años luz de nosotros, es decir, las observó como eran hace unos 9.000 millones de años, cuando el Universo era mucho más joven. Estas cuatro galaxias son más pequeñas que la Vía Láctea y tienen formas muy irregulares. Aun así, los astrónomos creen que estos objetos evolucionarán hasta convertirse en hermosas galaxias espirales como la nuestra.

De esa forma, en vez de estudiar la juventud de la Vía Láctea, ALMA observó otras galaxias jóvenes. Es un poco como querer saber cómo era tu abuelo cuando era un adolescente: puedes hacerte una idea mirando fotos de otros adolescentes.

Se descubrió que las cuatro galaxias contienen grandes cantidades de dióxido de carbono. Los sensores de ALMA son muy buenos para detectar ese tipo de gas molecular. Y siempre que hay monóxido de carbono, también hay concentraciones mucho mayores de gas de hidrógeno molecular. De hecho, la masa total de todo el gas molecular frío de las cuatro galaxias es mayor que la masa total de todas sus estrellas.

La mayoría de los astrónomos ya creía que las grandes galaxias espirales como la Vía Láctea empezaron siendo sistemas mucho más pequeños e irregulares, y que la tasa de nacimiento estelar de estos “antepasados” debía de ser muy superior a la de la Vía Láctea. Las nuevas observaciones de ALMA avalan esta teoría.


 

¿Qué se observó?

Las cuatro galaxias distantes estudiadas por ALMA son conocidas por su número de catálogo: ZFOURGE CDFS 467, 4409, 6497 y 8193. Están ubicadas en la constelación austral de Fornax, el Horno, a unos 9.000 millones de años luz de nosotros. Estas galaxias, junto con miles de galaxias, fueron observadas por primera vez por el telescopio espacial Hubble y por un gran telescopio terrestre situado en el Observatorio Las Campanas, en Chile. ALMA mapeó la distribución del monóxido de carbono en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas en las cuatro galaxias.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones de las cuatro galaxias distantes con ALMA fueron realizadas por un equipo de astrónomos encabezado por Casey Papovich, de la Texas A&M University, en College Station (EE. UU.). Casey trabajó junto con otros doce científicos de Estados Unidos, Países Bajos, Australia y Francia. Los resultados del estudio se publicaron en la revista especializada Nature Astronomy.