Los componentes básicos de la vida son las moléculas que contienen carbono. Sin carbono no habría plantas ni animales ni seres humanos. Y como el carbono es tan importante para la biología, todas las moléculas que contienen átomos de carbono se llaman moléculas orgánicas. Las moléculas orgánicas simples, como el monóxido de carbono (CO) y el metano (CH4), son los componentes más básicos de los organismos vivos.

Los científicos han encontrado moléculas orgánicas en el espacio que hay entre las estrellas. Muchas veces se encuentran congeladas en la superficie de pequeñas partículas de polvo. Cabe preguntarse, entonces, cómo estas moléculas llegaron a la Tierra. ALMA permitió responder esta pregunta.

A unos 420 años luz de nosotros se observó una joven estrella rodeada de un disco de polvo y gas que gira. El material que compone el disco en algún momento se aglomerará para formar planetas. Más allá del disco giratorio hay una gran nube de polvo y gas que fluye hacia el disco. Esto significa que la joven estrella y su disco protoplanetario siguen alimentándose de material interestelar y creciendo.

Gracias a ALMA, un equipo de astrónomos encontró moléculas orgánicas complejas alrededor de la estrella. La gran nube contiene moléculas de sulfuro de carbonilo (OCS), mientras que el disco giratorio contiene moléculas de formiato de metilo (HCOOCH3). Esto demuestra que las moléculas orgánicas son transportadas desde el espacio interestelar hasta los discos protoplanetarios. Aparentemente, estas moléculas se evaporan al alcanzar el borde externo del disco.

El mismo equipo de investigadores había descubierto anteriormente otras moléculas en un anillo giratorio alrededor de otra joven estrella, lo cual demuestra que la composición química de los discos protoplanetarios puede variar de una estrella a otra. Los nuevos resultados ayudarán a los astrónomos a entender el origen de los componentes básicos de la vida.


 

¿Qué se observó?

La joven estrella (o protoestrella) observada se conoce como IRAS 16239-2422A, y se encuentra en una gran incubadora de estrellas en la constelación de Ofiuco (el Serpentario), ubicada a 407 año luz de nosotros. El disco que gira alrededor de la estrella es casi tan grande como nuestro Sistema Solar. Al estudiar con detenimiento la radiación milimétrica de las moléculas de formiato de metilo, los astrónomos pudieron mostrar que estas moléculas orgánicas complejas forman parte de un disco giratorio.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones de IRAS 16239–2422A con ALMA fueron realizadas por un grupo de astrónomos encabezado por Yoko Oya. Yoko, quien cursa un posgrado en la Universidad de Tokio, realizó el estudio junto con colegas de su universidad, así como del instituto japonés RIKEN y de la Universidad de Grenoble (Francia). El equipo publicó sus hallazgos en la revista The Astrophysical Journal.