Los astrónomos saben cómo nacieron los planetas similares a la Tierra. Cuando era joven, el Sol estaba rodeado por un disco plano de polvo y gas que rotaba. Las partículas de polvo, piedras y rocas de este disco protoplanetario poco a poco fueron apiñándose hasta formar planetas como la Tierra.

En cambio, el origen de planetas como Júpiter y Saturno no está tan claro. Son planetas hechos principalmente de gas. Una de las teorías postula que hubo partículas heladas que fueron aglomerándose hasta formar el núcleo del planeta. Posteriormente, la gravedad del núcleo atrajo grandes cantidades de gas del disco circundante. Pero otra teoría es que estos planetas gigantes se formaron de golpe, debido a la inestabilidad del disco, que lo hizo colapsar por efecto de su propia gravedad.

Tras observar una joven estrella, ALMA parece avalar la segunda teoría, al menos en este caso. Se trata de la estrella Elias 2-27, que está rodeada por un disco de polvo y gas. El disco tiene cerca de tres veces el tamaño de la órbita del planeta Neptuno, que está en nuestro Sistema Solar. Más allá del disco hay un surco relativamente vacío, que podría ser un indicio de la presencia de un planeta ya formado.

Y mas allá del surco, ALMA encontró dos brazos de polvo en espiral que se extienden por unos 10.000 millones de kilómetros. Estos brazos en espiral tienen un aspecto parecido al de los chorros de agua que lanzan los aspersores de riego giratorios para regar el pasto.

Ya se habían encontrado estructuras en espiral en la superficie de algunos discos protoplanetarios, pero ALMA pudo observar el plano central del disco de polvo, donde se forman los planetas. Y resulta que la estructura en espiral también estaba presente allí.

Estos brazos se conocen como ondas de densidad. En algunas partes del disco, el polvo y el gas tienen una densidad mucho mayor que en otras áreas. Esto es un indicio de que podría haber inestabilidades gravitacionales, es decir, si una parte del disco se vuelve demasiado densa, podría producirse un colapso que daría nacimiento a un nuevo planeta gigante.


 

¿Qué se observó?

Elias 2-27 es una joven estrella que nació hace algunos millones de años, cuando mucho. Está rodeada de un espeso y masivo disco protoplanetario donde podrían nacer nuevos planetas. Elias 2-27 se ubica a unos 450 años luz de la Tierra, en una zona incubadora de estrellas de la constelación de Ofiuco, el Serpentario. Esta estrella fue descrita por primera vez por el astrónomo estadounidense Jonathan Elias, de quien heredó el nombre.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones de Elias 2-27 con ALMA fueron realizadas por un equipo de astrónomos de Europa, Estados Unidos y Chile, dirigido por Laura Pérez, del Instituto de Radioastronomía Max Planck, en Bonn (Alemania). Laura y sus colegas publicaron el hallazgo en el semanario Science.