Las 66 antenas del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) están siendo equipadas con nuevos receptores que mejorarán su capacidad para encontrar agua en el Universo.

El agua es muy importante para la vida en la Tierra. En el resto del Universo también hay mucha agua. En algunos planetas, se encuentra en forma de océanos o de hielo. Esa agua es difícil de detectar. Y también hay agua en el espacio entre las estrellas. No en forma de gotas de agua, sino de moléculas aisladas.

Cuando cambian su sentido de rotación, las moléculas de agua emiten una pequeñísima cantidad de radiación milimétrica. Estas “emisiones de agua” tienen una longitud de onda de 1,64 milímetros. Es una forma de luz invisible que nuestros ojos no pueden ver. Pero ALMA sí puede gracias a sus sensibles receptores.

Los nuevos receptores que se están instalando se llaman receptores de Banda 5. Son sensibles a la radiación milimétrica con longitudes de onda de entre 1,4 y 1,8 milímetros. Por eso, son muy buenos para detectar la débil señal emitida por las moléculas de agua en el espacio. Los nuevos receptores fueron diseñados por científicos e ingenieros de Suecia y Países Bajos.

Para probarlos, se observaron un par de galaxias en colisión y una estrella muy antigua. En ambos casos, se detectaron moléculas de agua. Ahora se están instalando los receptores de Banda 5 en las 66 antenas de ALMA, una tarea que debería terminar a fines de 2017.