La mayoría de las galaxias tienen agujeros negros en el centro. Muchas veces, esos enromes agujeros negros están muy quietos, como el que tenemos en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. Pero a veces atraen grandes cantidades de polvo y gas hacia ellos. Y ese material se vuelve muy caliente y se pone a brillar, antes de terminar siendo tragado por el agujero negro. De esa forma, los agujeros negros supermasivos se vuelven visibiles para los telescopios instalados en la Tierra. Mientras más polvo y gas tragan, más brillante se pone el núcleo de la galaxia.

Un equipo de astrónomos japoneses descubrió hace poco de dónde proviene ese material. Los científicos calcularon la cantidad de nubes densas y frías de gas molecular presentes en los centros de galaxias que tienen agujeros negros hambrientos. Como el gas molecular no emite luz visible, los telescopios ópticos no pueden verlo. Pero los astrónomos japoneses estudiaron las observaciones realizadas anteriormente por varios radiotelescopios de onda milimétrica, incluido ALMA. Se trata de instrumentos que pueden observar la radiación emitida por el ácido cianhídrico, cuyas moléculas están compuestas de un átomo de hidrógeno, uno de carbono y uno de nitrógeno.

El ácido cianhídrico solo puede existir en densas nubes de gas molecular frío. Por eso, al medir la cantidad de ácido cianhídrico, los astrónomos lograron calcular cuánto gas molecular denso hay cerca del núcleo de la galaxia. Y descubrieron que el resultado está relacionado con el apetito del agujero negro. Si hay mucho gas denso y frío, significa que el agujero negro está tragando una gran cantidad de material, cual monstruo cósmico. Y a menor cantidad de gas denso y frío, menor es su voracidad. En otras palabras, hay un disco de gas molecular denso alimentando al monstruo.

Y como las nubes de gas molecular también son incubadoras de estrellas, los astrónomos creen que hay nuevas estrellas formándose en esos densos discos. Al alcanzar el fin de su breve vida, estas estrellas explotan y se convierten en supernovas. La explosión provoca mucha turbulencia en el gas circundante, lo cual aumenta momentáneamente la cantidad de material que cae dentro del agujero negro. Por consiguiente, si el apetito del agujero negro varía en el tiempo, puede ser por causa de explosiones de supernovas.


 

¿Qué se observó?

En este estudio, los astrónomos usaron las observaciones de una serie de galaxias conocidas como Seyfert. Las galaxias Seyfert (llamadas de esa forma en homenaje al astrónomo estadounidense Carl Seyfert) son galaxias que tienen un núcleo excepcionalmente brillante. Estas galaxias “activas” son alimentadas por agujeros negros gigantes que tragan la materia que los rodea. El brillo del núcleo de una galaxia Seyfert es una buena medida de la cantidad de gas que cae dentro del agujero negro. La mayoría de las galaxias se encuentran a decenas de millones de años luz de nosotros.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones de las galaxias Seyfert fueron analizadas por Takuma Izumi, Nozomu Kawakatu y Kotaro Kohno, astrónomos de la Universidad de Tokio y de la Universidad Kure, en Hiroshima. El equipo analizó las observaciones realizadas por ALMA y otros dos conjuntos de antenas de radio: el Plateau de Bure Interferometer, instalado en el sur de Francia, y el Nobeyama Millimeter Array, en Japón. Los resultados del estudio se publicaron en la revista The Astrophysical Journal.