Hace miles de millones de años, el Universo experimentó un auge de natalidad estelar. En ese entonces, había muchas más estrellas nacidas en galaxias de las que hay hoy. Recientemente, ALMA aportó nuevos datos sobre esas jóvenes galaxias. En concreto, ALMA encontró galaxias “embarazadas”, llenas del gas a partir del cual se forman las estrellas. Ahora bien, el proceso de formación de estrellas aún no comienza.

La luz de las galaxias distantes tarda bastante en llegar a la Tierra. En algunos casos, la galaxia puede estar tan lejos que su luz tarda casi 10.000 millones de años en llegar hasta nosotros. Esto significa que vemos la luz que se emitió hace 10.000 millones de años, es decir, no vemos la galaxia como es ahora, sino como era en ese entonces. De esa forma, mientras más lejos se observa en el espacio, más se retrocede en el pasado.

En 2004, el telescopio espacial Hubble observó una pequeña parte del cielo durante un período prolongado, y descubrió miles de galaxias lejanas, tales como eran hace varios miles de millones de años. Otros grandes telescopios terrestres también estudiaron la misma parte del cielo. Al combinar todas esas observaciones, los astrónomos descubrieron que las galaxias jóvenes dan nacimiento a muchas estrellas. La verdadera explosión de natalidad se produjo hace unos 10.000 millones de años.

ALMA también observó el llamado Campo Ultraprofundo del Hubble. Pero ALMA no puede ver las estrellas que los telescopios normales ven, sino que detecta la radiación milimétrica emitida por frías nubes de polvo y gas molecular, que constituyen la materia prima a partir de la cual se forman las nuevas estrellas.

Así, las observaciones de ALMA revelaron la presencia de galaxias “embarazadas”. Prácticamente no generan luz visible, pero son muy brillantes en las longitudes de onda captadas por ALMA. Estas galaxias contienen grandes cantidades de gas (como el monóxido de carbono detectado por ALMA), y están a punto de parir muchísimas estrellas.

Gracias a las nuevas observaciones de ALMA, los astrónomos ahora pueden ver mucho mejor la explosión de natalidad que hubo en el Universo. En el futuro, ALMA volverá a estudiar el Campo Ultraprofundo del Hubble, y por mucho más tiempo, con el fin de encontrar más galaxias embarazadas que poblaron el Universo en sus albores.


 

¿Qué se observó?

El Campo Ultraprofundo del Hubble (HUDF, en su sigla en inglés) es una pequeña zona del cielo situada en la constelación austral de Fornax, el Horno. Si bien es cientos de veces más pequeña que el área que vemos de la Luna cuando está llena, esta parte del cielo alberga miles de galaxias muy lejanas. El telescopio espacial Hubble estudió el HUDF por primera vez en 2004, y ahora el HUDF también fue estudiado por ALMA. Como sus galaxias son tan lejanas y tenues, ALMA tuvo que observar el HUDF durante 50 horas en total. Durante casi todo ese tiempo, ALMA apuntó sus antenas a una pequeña parte del HUDF, 700 veces más pequeña que el tamaño aparente de la Luna llena.

¿Quiénes observaron?

Las observaciones del Campo Ultraprofundo del Hubble realizadas con ALMA las compartieron dos equipos de astrónomos. El primero, encabezado por Jim Dunlop, de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido). El segundo, liderado por Manuel Aravena, de la Universidad Diego Portales (Santiago de Chile) y Fabian Walter, del Instituto Max Planck de Astronomía (Heidelberg, Alemania). Los resultados de estas observaciones se presentaron en la conferencia Half a Decade of ALMA: Cosmic Dawns Transformed (‘Media década de ALMA: la transformación del amanecer cósmico’), celebrada el 22 de septiembre en Palm Springs, California. Estos resultados también se publicarán en una serie de siete artículos en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.