La niebla matinal desaparece cuando sale el Sol. ¿Puedes imaginar qué sucedería si el sol fuera mucho más caliente y luminoso? La niebla se disiparía mucho antes, así de simple.
Los astrónomos creían que lo mismo sucedía con las estrellas recién nacidas, que suelen estar rodeadas de discos de polvo y gas. Se creía que el gas, que actúa como una especie de niebla cósmica, desaparecía mucho más rápido mientras más caliente y brillante fuera la estrella. Pero para sorpresa de muchos, ALMA descubrió algo diferente.
Los astrónomos usaron ALMA para estudiar 24 estrellas jóvenes, de entre 5 y 10 millones de años. Las partículas de polvo presentes alrededor de estas estrellas ya comenzaron a aglomerarse y a formar asteroides y cometas. Como estos pequeños cuerpos chocan unos con otros y producen escombros más pequeños, las estrellas quedan rodeadas de los llamados discos de escombros.
Tres de los discos de escombros observados por ALMA resultaron contener grandes cantidades de gas de monóxido de carbono. Lo curioso es que estos sean los discos que rodean las estrellas más pesadas, con masas de aproximadamente dos veces la de nuestro Sol. Estas estrellas también son mucho más calientes y brillantes que el Sol. En comparación, las estrellas más pequeñas, frías y tenues –es decir, más parecidas a nuestro Sol– tienen discos de escombros sin gas.
Es lo opuesto a lo que se esperaba. Y no queda claro de dónde viene el gas de monóxido de carbono. Quizás las estrellas pesadas no han podido expulsar el gas con la eficacia que se esperaba, o quizás los choques entre los cometas liberan monóxido de carbono y los discos vuelven a llenarse de gas.
Estas observaciones echan nuevas luces sobre el nacimiento de los planetas gigantes. De hecho, si los discos de escombros de las estrellas masivas pueden contener grandes cantidades de gas durante millones de años, significa que también hay más tiempo para que se formen planetas gaseosos como Júpiter y Urano.


 

¿Qué se observó?
Las 24 estrellas estudiadas por ALMA forman parte de una incubadora de estrellas presente en las constelaciones de Escorpio y Centauro. La incubadora contiene algunos cientos de estrellas de entre 5 y 10 millones de años. La mayoría está rodeada de discos de escombros. Muchas estrellas son relativamente pequeñas y livianas, como nuestro Sol, pero algunas son mucho más grandes y tienen masas que equivalen a dos soles.
¿Quiénes observaron?
Las nuevas observaciones fueron realizadas en el transcurso de seis noches entre diciembre de 2013 y diciembre de 2014 por un equipo de astrónomos encabezado por Jesse Lieman-Sifry. Jesse es un estudiante de pregrado de la Wesleyan University, en Middletown (Connecticut, EE. UU.). Su equipo estuvo compuesto por Meredith Hughes, de la misma universidad, y otros cuatro astrónomos: John Carpenter (Instituto de Tecnología de California, Pasadena), Uma Gorti (SETI Institute, Mountain View, California) y Antonio Hales y Kevin Flaherty (Observatorio Radioastronómico Nacional de Estados Unidos, Charlottesville, Virginia). El hallazgo fue publicado en The Astrophysical Journal.