¿Alguna vez te has levantado antes del amanecer y has visto que había mucha niebla fuera, pero entonces el Sol salió y rápidamente la hizo desaparecer con su calor? Bien, algo así ocurrió en el Universo cuando era muy joven.

Cuando se formaron las primeras estrellas y galaxias, el Universo estaba lleno de una densa niebla de gas de hidrógeno. Sin embargo, las primeras galaxias del Universo estaban llenas de enormes estrellas que emitían una intensa luz ultravioleta (UV). (La luz UV es el tipo de luz solar que quema la piel). Esta intensa luz UV al final aclaró la niebla, igual que el Sol de la mañana.

Eso es algo que ya sabíamos del Universo primitivo. De lo que sabemos poco es de las primeras galaxias. Hasta ahora nuestros telescopios sólo han sido capaces de verlas como manchas muy poco brillantes, tal como se muestra en la imagen de arriba. Pero ahora la poderosa visión del telescopio ALMA está empezando a cambiar esto.

Los potentes ojos de ALMA pueden fotografiar las galaxias con mucho más detalle del que hemos visto antes. La cosa naranja del centro de esta imagen es una nube de gas cósmico de cuando el Universo era mucho más joven, ¡pillada en mitad del proceso de convertirse en una de las primeras galaxias del Universo!

Observaciones como estas ayudarán a los astrónomos a investigar cómo se formaron las primeras galaxias.

Dato curioso

¡Las manchas borrosas de esta imagen son objetos que existieron hace más de 13 mil millones de años!