Gracias a observaciones realizadas con ALMA, un equipo de astrónomos calculó la masa de un agujero negro situado en el centro de una galaxia. Su masa resultó ser 140 millones de veces mayor a la de nuestro Sol.

Prácticamente todas las galaxias del Universo tienen un gran agujero negro en el centro. Los agujeros negros son objetos misteriosos. Tienen tanta gravedad que absorben las nubes de gas y las estrellas que se les acercan demasiado. Por eso los llamamos agujeros. Además, para escapar al campo gravitacional de un agujero negro tendrías que desplazarte más rápido que la luz, lo cual es imposible. En consecuencia, nada escapa a las garras de un agujero negro, ni siquiera la luz. Por eso decimos que son negros.

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Nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, también tiene un agujero negro en el centro. Por suerte, está muy lejos de nosotros, a unos 27.000 años luz. Gracias a telescopios terrestres gigantes como el Keck, de Mauna Kea (Hawái), y el Very Large Telescope de Cerro Paranal (Chile), se han descubierto estrellas que orbitan el agujero negro de nuestra galaxia a grandes velocidades. A partir de estas velocidades de órbita, los astrónomos pudieron calcular la masa del agujero negro de la Vía Láctea. Su masa es 4 millones de veces mayor a la de nuestro Sol.

Pero esta técnica no funciona en otras galaxias. Como están tan lejos, es imposible observar estrellas aisladas que orbitan alrededor de sus agujeros negros, incluso con los telescopios más grandes que tenemos. Por ejemplo, NGC 1097 es una galaxia situada a unos 45 millones de años luz de nosotros. Es una distancia caso 1.700 veces más grande que la que nos separa del centro de nuestra propia Vía Láctea.

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¿Cómo calcular, pues, la masa del agujero negro de otra galaxia? Los astrónomos habían desarrollado algunos métodos astutos, pero que solo funcionan en casos especiales. Ahora encontraron una nueva forma de pesar los agujeros negros distantes usando observaciones de ALMA.

Aunque no puede observar estrellas aisladas presentes en los núcleos de otras galaxias, ALMA puede observar frías nubes de gas que orbitan sus agujeros negros a una distancia mayor de ellos. En el caso de NGC 1097, ALMA permitió calcular la distribución y la velocidad de los gases de ácido cianhídrico y formilo. A partir de estas mediciones, los astrónomos pudieron “pesar” el agujero negro: su masa resultó ser equivalente a 140 millones de masas solares, es decir, 35 veces mayor a la masa del agujero negro de nuestra Vía Láctea.


¿Qué se observó?
NGC 1097 es lo que se conoce como galaxia espiral barrada, una espiral con una larga "barra" de estrellas en el centro. Esta galaxia se encuentra a 45 millones de años luz de distancia, en la constelación de Fornax, el Horno. Quien la descubrió fue el astrónomo británico William Herschel, en 1790. En el centro mismo de NGC 1097 se oculta un agujero negro supermasivo, cuya masa era desconocida hasta ahora.

¿Quienes observaron?
Las observaciones de NGC 1097 con ALMA fueron realizadas por Kyoko Onishi, de The Graduate University for Advanced Studies, de Japón. La astrónoma trabajó en colaboración con los astrónomos japoneses Satoru Iguchi y Kotaro Kohno y el radioastrónomo estadounidense Kartik Sheth. El equipo publicó sus hallazgos en la revista The Astrophysical Journal.